El tremendo cartel de partidazos que presentaba la NCAA con motivo del Martin Luther King Day se abrió con un partido a cara de perro entre Villanova y Connecticut, que figuraban ayer en los puestos 7 y 8 del Top 25 de AP, aunque quizás sus posiciones se inviertan por culpa de Kemba Walker. El neoyorquino es el máximo responsable de la gran temporada de los Huskies por cosas como la de ayer. Fue un encuentro de anotación baja, de errores y de defensa. Un marcaje exhaustivo diseñado por Jay Wright acabó maniatando a Kemba. Al descanso llevaba 10 (promedia casi 26) de los 21 puntos de su equipo. Desde el primer minuto del segundo tiempo, tras una gran canasta a aro pasado, sólo sumó a base de forzar faltas y lanzar tiros libres. Se plantó en el último minuto y medio con un 4/16 en tiros de campo y 17 puntos en total, pero eso no contó a la hora de encarar a Corey Stokes, levantarse y meter un triple en sus narices para poner a UConn por delante, 54-57. Veinte segundos después recibió una personal y metió dos tiros libres. Villanova tiró de Corey Fisher para volver a empatar el partido (59-59), y, con 15 segundos restantes, todo el mundo supo que Walker iba a jugarse el tiro para ganar, y seguramente el sabía que lo iba a meter. Recibió el balón pegado al lado izquierdo de la pista, dribló hacia el centro, se coló entre Wayns y Stokes y soltó su bomba mortal, una parábola perfecta que aniquiló a los Wildcats a 2.5 segundos del final. Apareció cuando tuvo que hacerlo. Fue decisivo. Fue genial.
El sábado pasado, Khris Middleton, alero de Texas A&M, había puesto el listón muy alto, tanto que quizás no lo supere ni siquiera el último minuto y medio, magistral, de Walker. Los Aggies (13º en el Top 25) se enfrentaban a Missouri (12º en el Top 25) en la cancha de los primeros, ante una afición enfervorizada. Empezó golpeando Mizzou a base de defender y contraatacar, pero Middleton, con 15 puntos en la primera parte, dejó la contienda igualada cuando finalizó el primer tiempo. Sin embargo, el segundo tiempo fue baldío para él, ya que no anotó ningún punto... hasta que, a 10 segundos del final del partido, forzó una falta y anotó dos tiros libres para forzar la prórroga, en la que, literalmente, masacró a los Tigers. Y lo hizo de todas las maneras posibles. Primero, utilizando un reverso en carrera para quedarse solo y encestar una bandeja fácil. En el siguiente ataque repitió el mismo "spinning move" para meter otra canasta. Después, encarando en bote, pasito atrás y tiro en suspensión. Posteriormente, robándole la cartera a Marcus Denmon y machacando a la contra. Y, en los últimos compases del partido, recibió dos faltas y anotó tres de los cuatro tiros libres que lanzó. La cuenta es fácil: sumó 11 puntos en la prórroga, de los 14 de los Aggies, que acabaron ganando 89-91. Middleton encarnó la definición ideal de "clutch player" con una prórroga perfecta para el recuerdo. Cosas de genios, al fin y al cabo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario